Prof. Ferrada se retira de la Universidad y de Bachillerato

Ago
20
2013
Querido, respetado y temido por sus estudiantes, el profesor José Ferrada Espinosa, considera que ahora le toca dedicarse al “ocio”, al que los griegos como Aristóteles entendían como un espacio reflexivo.

Así lo manifestó al despedirse de la Universidad y del Programa de Bachillerato en Ciencias y Humanidades, al cual dedicó desde sus inicios, el año 1994.  Al consultarle por su llegada a Bachillerato manifestó que,  junto con su colega Arturo Díaz, fue invitado a participar, en este proyecto al terminar su postgrado en la Universidad y partieron casi sin recursos y con una idea de replicar modelos europeos, que el Dr. Leopoldo Sáez llevó adelante. 

“Me atrevo a decir que fue una experiencia única que no he tenido en ninguna otra parte y en  la que, efectivamente, conformamos un grupo de trabajo muy potente, que lideró el profesor Sergio Jerez”.

El profesor Ferrada contó que tenían  dos horas aula y 6 adicionales que les permitían reuniones para planificar  el trabajo docente. En el programa del curso, elaborado por el profesor Jerez,   se abrió un espacio de producción colectiva que distinguió La cátedra y el taller, en que se turnaban los profesores del equipo.  Cada taller tenía un número reducido de estudiantes (máximo 30 personas) lo que posibilitaba un fructífero trabajo docente.  “En este contexto, surgió  la edición conjunta de dos  textos: Antología I (1998) y II”  para la docencia en  la asignatura de saber filosófico” indicó.

En un análisis posterior del trabajo realizado con varias generaciones  de egresados de Bachillerato, el profesor Ferrada señaló  que una situación que afectó profundamente este  trabajo docente conjunto,  fue el aumento masivo de los cursos producido en los últimos años  que, en esta área significó  que la mañana del jueves  se dedicara más a los talleres en desmedro de la reunión semanal de planificación del trabajo docente, que, se redujo a una sesión semestral. Según el docente, afectó de manera importante la colaboración entre colegas. “No se  determinaban estrategias. El espíritu inicial de esta organización no estába inserto en una cultura de ese nivel, sin embargo, nos  mantuvimos como equipo sin mayor variación. El correo institucional fue fundamental en esto,” puntualizó.

Pese  a lo anterior, comentó que por sobre la comunicación tecnológica valora  la comunicación interpersonal, en tanto el aporte del debate y las reflexiones iniciales con los profesores. “Esa fue una experiencia única de trabajo colaborativo que en la Universidad es difícil. El profesor es  un personaje solitario; trabajamos en una cátedra determinada”.

El profesor Ferrada, también, participó en el Taller de Ciencia, Tecnología y Sociedad  y en el Taller o Proyecto de Síntesis (trabajo obligado para obtener el grado de bachiller) que hoy, se conoce como Taller de Pensamiento Integrador, TPI S, que se crearon posteriormente. “El proyecto de síntesis era relevante porque constituía un primer trabajo investigativo y era un proceso de integración de conocimientos adquiridos por el estudiante, en los dos años y era el trabajo más serio de investigación que desarrollaba”

Acerca de cómo lo percibían sus estudiantes, el profesor Ferrada mencionó que: “hay alumnos con actitud positiva hacia mi y otros son muy críticos. Soy un profesor que no pasa indiferente para sus estudiantes”.

Sostiene que siente cierto grado de satisfacción por lo realizado y puede ejemplificarlo con el reconocimiento público recibido en una entrega de diplomas a un sobrino, en que  el director, resultó ser un ex alumno de enseñanza media, que se refirió a su persona  como quien había influido significativamente en su vida.

Para el profesor Ferrada una buena imagen de lo que debiera ser un docente  es  tal como lo define  Gabriela Mistral y que refleja la realidad de la actividad: “Un profesor es un sembrador”.

 

Texto web Bachillerato.

Inés Gilles Vial

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