Temprano Margarita saluda a todo el que ingresa por la ex jan.

Mar
21
2017
Una mujer a todo dar, sencilla, responsable, preocupada por todo, especialmente por su familia, sin descuidar su trabajo de guardia que realiza en un turno de la mañana, desde las 7.00 hasta las 15.00 horas, por acceso Ecuador.

Es Margarita Lozano Vera a quien  vemos cada día, observando a cientos de alumnos y personas que entran y salen, en el sector ex Jan que alberga el edificio del Programa de Bachillerato, entre otros.

Su trabajo de guardia le permite conocer y conversar con muchos estudiantes que los trata como si fueran sus hijos. “Estoy bien” – dice, medio entre risa y seriedad, con cierta nostalgia,  ya que, echa de menos su anterior trabajo, donde estuvo por más de nueve años e hizo buenas amistades en bodega, algunos vienen de tanto en tanto a visitarla  o le envían whatsapp.

Maggi como le llaman sus más cercanos, dejó el trabajo independiente, que realizaba junto a su marido en una feria donde vendían planchas de fibra de vidrio, para ocuparse de darle una educación superior a sus hijos.   La mayor ya termina sus estudios de Diseño Industrial en la Universidad de Chile, en tanto, su hijo Arthur realiza estudios de Ingeniería Ejecución Informática, aquí en la Usach.

Además, confesó  su apoyo incondicional para que ellos puedan salir adelante en lo que más les guste.  A  su hijo Arthur,  incluso le preguntó, si le molestaría que trabajara de guardia en la Universidad.  El, su marido y su hija mayor, le dieron todo su apoyo.

El trabajo de guardia es duro; contó que en bodega  de Ripley tuvo que dar cuenta de algunos casos de trabajadores que estaban “cargados” (se llevaban productos de la empresa).    “Uno le toma cariño a las personas, mientras les hablaba los miraba y revisaba. A todos saludaba, algunos más cercanos otros no tanto, pero lo cortés no quita lo valiente”.

Margarita se lleva bien con todos, dijo que puede que la vean seria, pero con su dedicación se gana a las personas. Aseguró que está bien en este trabajo,   “a los estudiantes les  hablo como si fueran  mis propios hijos, cuando los veo mal  converso y les digo que tienen que dedicarse a estudiar”.  En especial, está muy agradecida de las tías del aseo que la han acogido y le permiten almorzar  con ellas “son muy buenas” destacó.

En el ámbito familiar dice haber recuperado la convivencia familiar, puedo tomar onces con ellos, conversar. Me siento orgullosa de mis hijos. “Me he traído a mi familia acá”; Margarita cuenta con alegría, que este año su sobrina y ahijada  ingresó a primer año en Ingeniería Industrial.

Finalmente, indicó que en su trabajo siempre responde con respeto y seriedad. “Traigo los valores  y las enseñanzas de mi madre que, también, he inculcado a mis hijos. No rayar bancos, ni botar papeles en el suelo, respeto por las personas, dar el asiento a los mayores. Se debe hacer lo mejor para ser una mejor persona. Eso  lo enseñan los padres. Si todos hiciéramos eso, este mundo sería un poquito mejor”.  

 

Texto: Ines Gilles V.