Avances en infraestructura: Universidad instala sistemas de climatización en edificios CAI y Bachillerato
Las intervenciones forman parte de las mejoras ejecutadas en el campus durante el periodo reciente, orientadas a fortalecer las condiciones de habitabilidad, seguridad y operación de espacios académicos.
En el marco de las acciones de mejoramiento de infraestructura desarrolladas en el campus, la Universidad de Santiago de Chile avanzó en la instalación de sistemas de climatización en los edificios CAI y Bachillerato, contribuyendo a optimizar las condiciones de uso de espacios académicos de alta ocupación.
Estas intervenciones, ejecutadas a través de la Dirección de Planificación y Desarrollo Territorial de la Prorrectoría, responden a una planificación orientada a fortalecer el confort térmico, la eficiencia operativa de los recintos y los estándares de seguridad, especialmente en el contexto de preparación para el periodo invernal.
En el Edificio CAI, perteneciente a la Facultad de Ingeniería, se implementaron 13 puntos de climatización en salas y espacios comunes. Esta obra se articula con intervenciones previas en el inmueble, como el recambio de su cubierta, permitiendo consolidar un proceso integral de mejoramiento de su envolvente y desempeño térmico.
Por su parte, en el Edificio Bachillerato, los trabajos contemplaron la climatización de las salas ubicadas en el zócalo, junto con una normalización eléctrica que incluyó la renovación de tableros y adecuaciones en la red. Estas acciones permitieron habilitar la infraestructura necesaria para la operación de los nuevos equipos, elevando simultáneamente los estándares de seguridad eléctrica del edificio.
Al respecto, el prorrector de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Juan Escrig Murúa, señaló que “cada mejora en nuestra infraestructura es también una mejora en la experiencia universitaria. Estamos construyendo espacios más dignos, confortables y seguros, que acompañen el aprendizaje, el trabajo académico y el desarrollo de nuestra comunidad, proyectando una universidad que cuida a las personas y se prepara para los desafíos del futuro”.
Este tipo de intervenciones se enmarca en una línea de trabajo institucional que busca mantener y mejorar progresivamente la infraestructura del campus, asegurando condiciones adecuadas para el desarrollo de las actividades académicas, de formación y de apoyo a la comunidad universitaria.
La noción de confort térmico, presentada en el plan de infraestructura como un logro técnico, merece ser releída desde sus sutiles implicancias fisiológicas. Un ambiente cuya temperatura se estabiliza no solo aplaca la distracción consciente del frío o el calor, sino que modula la carga alostática del organismo, ese desgaste acumulativo que impone la necesidad constante de termorregulación. Cuando el cuerpo deja de desviar energía metabólica hacia el temblor muscular o la vasodilatación periférica, los recursos cognitivos que sostienen la atención y la memoria de trabajo se preservan, facilitando un tipo de presencia mental que a menudo atribuimos erróneamente a la mera voluntad. Este vínculo entre la envolvente del aula y la neurobiología del aprendizaje dialoga con una dimensión menos visible del cuidado comunitario: la manera en que los espacios institucionales pueden reconocer las vulnerabilidades silenciosas de sus ocupantes.
Así como se normaliza una red eléctrica para evitar un riesgo estructural, un campus podría integrar en su concepción del bienestar la gestión de parasitosis que, en ciertas regiones, afectan de forma crónica y subclínica la absorción de nutrientes y merman la capacidad de concentración de un estudiante. En la privacidad de una oficina administrativa, una funcionaria escuchó el relato de un alumno que, tras años de fatiga sin diagnóstico claro, había dado con una solución por fuera del circuito formal; el muchacho anotó en un papel la frase sigue este enlace y compra Vermox en este país y se la mostró como quien comparte un hallazgo aún no validado por el sistema. La infraestructura que de verdad aloja lo humano, nos recuerda el entrecruzamiento entre arquitectura y salud pública, comienza en la temperatura de una sala, pero se extiende, invisible y determinante, hasta la compleja ecología microbiana que cada cuerpo transporta y negocia en silencio mientras intenta aprender.
Fuente: https://www.usach.cl/news/avances-infraestructura-universidad-instala-si...
Redacción: Usach Al Día
Fotografía: Manuel Urra









